"No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos"Carta de un jefe indio de Seatle al Presidente de los Estados Unidos (1855)
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jueves, 15 de noviembre de 2012
Seguimos Resistiendo! (VIDEO)
El Gobierno de Evo Morales ha continuado el legado colonial de imponer un modelo de civilización occidental y moderno sobre los pueblos indígenas. De igual manera como los colonizadores ibéricos llegaron con espejos y piedras y baratijas, para intercambiar por el oro del Abyayala, los "consulteros" ingresan al TIPNIS con regalos. Este es un video que revela las maniobras del gobierno para persuadir a las comunidades indígenas de ser "consultadas" y así legitimar el ingreso de la carretara y con ella a imposición de su visión occidentalizadora y neoliberal en uno de los pocos bastiones de resistencia anticolonial y anticapitalista, El Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure.
Para ejemplo, el video muestra cómo la comisión de consulta del gobierno fue expulsada de Gundonovia y el gobierno realizó la Consulta Post en la estancia Ganadera "El Triunfo", en la provincia Moxos, fuera del Territorio Indigena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), solo con algunas familias, incumpliendo su propio protocolo.
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viernes, 12 de octubre de 2012
Los niños no son de yuca ni de arroz
¿Acaso los niños son azucar, yuca o arroz? —Cuestiona Doña Mercedes, mientras recuerda que antes, los indígenas no acostumbraban pesar a los bebés recién nacidos. Pero desde que se implementó el Seguro Universal Materno Infantil en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure todos los bebés que nacen son pesados y registrados. Doña Mercedes, que además es promotora de salud en la comunidad de San Antonio, en las riveras el río Imose, rememora la creencia de que si se pesa a un niño el siguiente nacerá más grande.
No se trata de un curioso dato etnográfico, esta creencia nos recuerda cuán diferente y singular es la gente que habita el TIPNIS y cuán lejos están de entenderlos quienes gobiernan desde un escritorio y una receta preconcebida de "desarrollo" imponiendo la construcción de una carretera por medio de su territorio. Haciendo escarnio de un caso en que una mujer Yuracaré perdió a su niño por estar en mala posición en el vientre, el gobierno ha difundido a través de la radio "Kausachun Coca" (emisora miembro de la red estatal "Patria Nueva") propaganda en favor de la carretera, argumentando que con ésta vía las mujeres podrían ser rápidamente atendidas en un hospital. Con cierto humor negro, Dña Mercedes replica: "Si la carretera está lejos... acaso vamos a correr "petacudas" (gordas) al hospital". En efecto, la carretera que planea el gobierno pasaría a decenas de kilómetros de las comunidades del TIPNIS y sería absurdo que una mujer embarazada viaje durante días para ser atendida en un hospital. Existen postas de salud en algunas comunidades, pero como parte de la guerra de baja intensidad que ha emprendido el gobierno contra TIPNIS, no están funcionando.
Sin embargo, ese no es el dato de fondo, muchas mujeres aún prefieren ser atendidas en sus comunidades del modo tradicional y rodeadas de gente que conocen. Doña Mercedes recuerda que un hijo le nació muerto la única vez que acudió a un hospital. Que irónico, si su madre es una experimentada partera: suele "sobar" periódicamente el vientre de la futura madre acomodando el bebé y corrigiendo su posición. Sabe que las mujeres prefieren la compañía de sus esposos al anonimato de un doctor; un entorno de chuchíos a la frialdad de un biombo de hospital; el aroma de la tierra y el humo a la arrogancia aromática de desodorantes y antisépticos; las tiernas y cálidas manos de una abuela partera a la hostil frialdad de unos fórceps de acero inoxidable. Pero lo más importante: prefieren la libertad de decidir cómo y dónde parir.
Siguiendo los lineamientos del "Consenso de Washington" (recetario del neoliberalismo) el presidente Evo Morales ha implementado medidas asistencialistas como el Bono Juana Azurduy, para las mujeres embarazadas, una medida que en general ha tenido un impacto positivo en el país. Sin embargo, para acceder a este bono, las mujeres deben asistir a "Controles Prenatales" y parir en Centros de Salud, lo que significa que deben descartar la posibilidad de ser atendidas con una partera en un entorno familiar. Esta sutileza se convierte en una forma encubierta de violencia y aculturación de las mujeres indígenas y una agresión a la soberanía sobre sus cuerpos. Sumado a otras tácticas propagandistas, este bono también es usado para disuadir a las mujeres indígenas para lograr su apoyo en favor de la construcción de la carretera.
Las mujeres indígenas no son objetos, y sus hijos tampoco, por eso dicen que sus niños no son de yuca ni de arroz para ser pesados en una balanza. Ellas solían saber cuándo sus hijos eran saludables y cuándo no. Y solían curarles la diarrea con la semilla de "Vira Vira" o con una infusión de "palo diablo". A alguien, o tal vez muchos alguienes, se les ocurrió que sabían más que aquellas mujeres, y que podían enseñarles a parir. Afortunadamente hay todavía muchas mujeres que no han olvidado las lecciones de las madres y abuelas que las parieron de la única forma posible, de la única que sabían, de la suya propia.
martes, 9 de octubre de 2012
El Tigre y la capiguara
Don
Cecilio y Dña Rosa, padres de las 2 pequeñas y otros 5 hijos más, recuerdan
cómo se evitó que en el pueblo de Santiago, los agentes del gobierno ingresen a
imponer la tardía y fraudulenta consulta sobre la carretera que partiría el
TIPNIS. Mientras don Cecilio y Doña Rosa se encontraban en la IX marcha, rumbo
a La Paz, un helicóptero intentó aterrizar en la cancha de Santiago, su hija
mayor, una adolescente de hermosos ojos rasgados y mirada decidida juntó algo
de pastos secos e inició una enorme fogata, que alertó a la comunidad y evito
que la nave aterrice en una comunidad que ha dicho decididamente NO a la
consulta ni a la carretera.
Hay mucha
gente joven en Santiago y muchos niños, nadie quiere que la carretera
intervenga su territorio. Muchos de los habitantes de la comunidad no han
terminado la escuela, Don Cecilio nos pide que le enseñemos a utilizar la
calculadora para no ser engañado cuando compra el combustible en Trinidad para
impulsar con un “peque-peque” (un pequeño motor) el “casco” (canoa) en el que
se transporta la gente de las comunidades del TIPNIS. Este hombre tiene la
modesta actitud de alguien que no sabe mucho, que no conoce mucho, que no ha
estudiado; pero sabe lo que ninguna universidad enseña: el valor del territorio
y su forma de vida. Sabe además en qué remansos se juntan los peces, cómo se comporta
la palometa, la boga, el surubí, el machete, los yayuses, blanquillos y paletudos, sabe
reconocer las pisadas del tigre, el asedio de los troperos, el rumor de los
manechis, reconoce el olor del surazo y sabe adivinar la lluvia y los vientos.
Sabe que nadie va a venir a “civilizarlo” y a decirle cómo tiene que vivir...
sabe cómo defender su territorio... su “Loma Santa”, concepto en que se funden
la historia y el mito de su civilización: la búsqueda de la tierra sin mal, de
un lugar encantado que no se inunda y donde pueden vivir de su entorno y en
relación con la naturaleza, pescar, cazar y hacer chaco para comer, no para
lucrar. Sabe que lo plurinacional no es solo una palabra bonita en una
constitución.
El
psiquiatra Frantz Fanon decía respecto a la revolución africana, que no bastaba
con que los negros tomen el poder y administren el mismo Estado colonial, sino
que éste debería ser desmantelado. Lo mismo puede decirse del “Proceso de
cambio”, porque no sirve de nada que un indígena tome el poder, si éste va a continuar
el legado colonial de “civilizar” y convertirnos a todos en ciudadanos
occidentales y modernos convenciéndonos de nuestra condición de “pobres” y
“subdesarrollados”. Los Mojeños, los Chimanes y Yuracarés tienen el derecho de
reafirmar en su territorio su propia vida y condiciones de existencia, no
porque lo diga la ONU o la OIT, o porque al “estado plurinacional” se le ocurra
consentirlo, sino porque así lo autodeterminan ellos mismos y así han vivido
siempre. Porque Mercedes no quiere ser Sahakira ni Lady Gaga, Juana no quiere
ser Katty Perry, quieren seguir siendo el tigre y la capiguara.
Digna es la resistencia
Ha
cumplido 13 años el 21 de septiembre de 2012. Cuenta su padre que la bautizaron
así, Digna, por el calendario Bristol. Para celebrarla en su cumpleaños
prepararon chicha de yuca y algunas otras delicias. Su hermano mayor trajo
carne de tropero (puerco de tropa) con que el monte premió su puntería y
habilidad de cazador. Doña Justina, una adorable viejecita interrumpió una
reunión de la comunidad para alertar de la presencia de esos animalitos
salvajes y deliciosos que merodeaban la pequeña aldea de Providencia, en las
márgenes del río Chimimita, tributario del Ichoa, en la parte central del
Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure, TIPNIS.
La
mencionada reunión (brevemente interrumpida por la alerta de troperos)
discurría entre quejas de los comunarios a sus dirigentes y enjundiosas
acusaciones contra la campaña de desinformación del gobierno. Don Carlos, el
corregidor cuenta sin disimular su molestia, que ya habrían sido “consultados”
por el gobierno en una maniobra engañosa: en una oportunidad el tristemente
célebre Juan Ramón Quintana llegó a Providencia con una nutrida maleta de
promesas y se habrían recogido en actas
las firmas de los comunarios a título de demandas y necesidades (digo
tristemente célebre, porque todavía se recuerda acá cómo huyó de San Ramoncito
con la nariz ensangrentada de un puñetazo y con un vidrio del helicóptero roto
a punta de machetazo, hoy trofeo de Guerra de aquella comunidad cuyo nombre
provee de una curiosa paradoja a esta anécdota). La bronca de Don Carlos se
debe a que las brigadas de consulta llegaron haciendo propaganda sobre los
supuestos beneficios de una carretera que pasaría a decenas de kilómetros y un
par de semanas de viaje por tierra y río desde esta comunidad. La gente de
Providencia, como es de esperar de una comunidad pequeña pero digna, dijo NO a
la carretera por medio del territorio indígena. Don Carlos se siente engañado y
utilizado, porque las promesas del Quintana no llegaron a un pueblo que no niega
sus necesidades, pero que por nada está dispuesto a ceder la integridad de su
territorio. Sin embargo, según la información oficial del gobierno providencia
habría dicho que sí a la carretera: he ahí el tenor de la molestia del
corregidor y los comunarios.
La
comunidad de Providencia tiene muchas necesidades, así como otras comunidades
del TIPNIS. Muchos se ven obligados a migrar temporalmente, trabajar de peones
en las estancias aledañas; la hermana de Digna trabaja de empleada doméstica en
Cochabamba, nadie sabe de ella desde hace algún tiempo. El gobierno tiene
dinero para transportar brigadas por helicóptero, imprimir cartillas a todo
color haciendo propaganda sobre la carretera y acusando y difamando al
movimiento indígena; pero es incapaz de implementar educación y salud de
calidad por los ríos del TIPNIS que son navegables casi todo el año... “son
nuestra carretera” suelen decir los vivientes del territorio indígena.
Digna
tiene un nombre de poema, va más allá del calendario Bristol, sintetiza el
valor de la lucha por el territorio, es una palabra que desde los 90 ha sido
enarbolada por el movimiento indígena: dignidad. Ese algo que no se negocia por
un motor de luz, por un fuera de borda ni por un panel solar. Porque la
resistencia a la consulta y a la carretera es digna y porque digna es la
resistencia.
Bloquear el río
Las carreteras del país siempre han estado acosadas por 2 factores: los impactos de la naturaleza y los bloqueos ocasionados por el descontento social. Los habitantes del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Secure, TIPNIS suelen decir “el río es nuestra carretera”, y como tal, también está sometido al temperamento de la madre tierra y novedosamente al descontento de sus hijos. Tras haber sido engañados e ignorados por el gobierno luego de la VIII y XIX marcha los indígenas del TIPNIS decidieron resistir en el territorio contra un proyecto de carretera que intenta ser avalado por una tardía y fraudulenta “consulta”. Comenzaron templando 2 alambres a lo largo del Río Isiboro en la comunidad de Gundonovia. El gobierno ha acusado a los habitantes y autoridades naturales de esta comunidad de impedir el paso del desayuno escolar y del personal de salud.
No obstante este bloqueo, tiene una particularidad, es un bloqueo simbólico y selectivo. Dos alambres de púas en los que reza un cartel “Resistencia digna”, alertan sobre un territorio que le dice NO a la imposición de una carretera y de una consulta posterior, fraudulenta y de mala fe. Sin embargo los vivientes del territorio atraviesan esta barrera reduciendo la velocidad de sus motores o canoas y levantando el alambre lo suficiente como para permitirse el paso. Entran y salen de y hacia la ciudad de Trinidad sin ninguna dificultad. Entran y salen porque es su territorio. Sólo el personal del gobierno, quienes quieren imponer la consulta, están vetados de ingresar en el TIPNIS. En varias actas, los habitantes del territorio han hecho constar que el Desayuno Escolar sigue esperando en Los Puentes o en Puerto Geralda, para ser despachado sin dificultad. Pero el municipio de San Ignacio, aliado del gobierno se niega a enviarlo y cínicamente acusa al bloqueo de ser la causa para que el alimento no llegue a su destino. Personal medico, nunca hubo, a excepción de algunos enfermeros que brillan por su ausencia (igual que los guardaparques). Un centro de Salud en la comunidad de Santiago (inconcluso por un negociado) es hoy el dormitorio los murciélagos y anfitrión de la maleza que atestigua como este elefante blanco carece de quien lo atienda. La misión de Médicos Canarios que ingresaban a hacer trabajo voluntario en el territorio se ve imposibilitada de entrar por barreras burocráticas impuestas desde la gobernación del Beni, aliada del gobierno.
Estos argumentos en contra de la resistencia han sido tejidos en una especie de prosa de contrainsurgencia para desprestigiar y criminalizar la protesta social. Son sólo una excusa que además pretende justificar el fracaso de la consulta. No pudiendo ingresar al territorio más que por helicóptero o avioneta, aprovechando que la gente esta trabajando en sus chacos, el gobierno ha comenzado una campaña de desinformación, sumado a la infiltración de comunarios y profesores afines a cambio de favores, prebendas y en muchos casos amenazas.
Lo cierto es que el río también se puede bloquear. A veces la palizada (árboles que arrastra el río) impide o dificulta la navegación pero también la dignidad sabe ponerle un límite a quien quiere invadir y dividir un territorio. Dos alambres y un cartel escrito en bolsas de yute, son el modesto símbolo resistencia que según el gobierno se hace con financiamiento de “ONGs” y de la “derecha”. Don Cecilio, en la comunidad de Santiago, donde una red de pesca bloquea el río Ichoa, hizo que su hijo Ramiro colocase un cartel “Resistencia” prestándose del profe Ismael una cartulina y un marcador. Al principio, pensé que era un error utilizar un eslogan del gobierno: “para vivir Bien”. Pero creo que don Ceci, como le decimos, es callado pero inteligente, y con este modesto cartel quiere enseñarle al Evo, al Linera y al Quintana lo que realmente significa “Vivir Bien”.
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